Canciller de Venezuela Califica de “Rotundo Fracaso” la Gestión de Marco Rubio Hacia América Latina y el Caribe

El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, arremetió este viernes contra el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, calificando su gestión en política exterior como un “rotundo fracaso político y moral”.

Las declaraciones del canciller, publicadas en su cuenta oficial de la red social Telegram, se produjeron tras una conferencia de prensa del diplomático estadounidense. En ellas, Gil no solo tildó a Rubio de “mentiroso”, sino que advirtió que su línea de acción representa un “peligro” tanto para América Latina y el Caribe como para el propio pueblo de los Estados Unidos.

Gil cuestionó abiertamente los logros de Rubio, señalando que “tras 14 años como senador y uno al frente del Departamento de Estado, Rubio no cuenta con un solo éxito diplomático”. En contraste, lo acusó de ser “un experto en promover golpes de Estado, intervenciones, guerras eternas y ‘cambios de régimen’”.

“Pretende arrastrar a Estados Unidos por ese camino, ignorando la opinión mayoritaria del propio pueblo estadounidense que rechaza estas aventuras. Esa política ha hecho fracasar a EE.UU. en el mundo y ha dejado sangre y muerte en todo el planeta”, afirmó el jefe de la diplomacia venezolana.

El ministro vinculó los ataques y campañas de desinformación que, según su perspectiva, sufre Venezuela, con un supuesto objetivo económico de la administración estadounidense: “robar el petróleo, la tierra, los minerales y los recursos” del país, en alianza con “las mafias de Miami” y grupos de poder.

“Aliado a la ultraderecha latinoamericana más corrupta, su discurso de odio contra América Latina y el Caribe es un rotundo fracaso político y moral. Rubio no le sirve a los intereses de los estadounidenses, sirve a las mafias de Miami que financian su lobby. Por eso miente”, sentenció Gil en su mensaje.

Finalmente, el canciller venezolano reiteró su rechazo al “uso de la fuerza con fines extractivistas” y a cualquier intervención militar destinada, a su juicio, a saquear los recursos energéticos de la región.

Estas declaraciones marcan un nuevo episodio en la tensa relación diplomática entre Venezuela y los Estados Unidos, reflejando la profunda divergencia en la narrativa y los objetivos de política exterior entre ambos gobiernos.