Administración Trump afirma que campaña antidrogas en Latinoamérica no requiere autorización del Congreso

El gobierno argumenta que las operaciones con drones no constituyen “hostilidades” según la Ley de Poderes de Guerra, generando críticas de expertos legales y legisladores.

La administración del presidente Donald Trump ha declarado que su campaña militar intensificada contra presuntos narcotraficantes en Latinoamérica no está sujeta a la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, según informó The Washington Post. Esta ley federal requiere la aprobación del Congreso para mantener hostilidades militares más de 60 días.

El argumento fue presentado a legisladores por T. Elliot Gaiser, jefe de la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia, quien sostuvo que los ataques -que han causado decenas de muertes en el Mar Caribe y el Pacífico oriental- no cumplen con la definición legal de “hostilidades”. Esta postura se mantiene a pesar de las indicaciones de que el presidente podría estar considerando intensificar la campaña, incluyendo posibles ataques dentro de Venezuela.

Base legal cuestionada

Un alto funcionario de la administración explicó que la ley no aplica porque “se ha entendido que se aplica a situaciones en las que los miembros del servicio militar estadounidense se encuentran en peligro”. Dado que las operaciones utilizan principalmente vehículos aéreos no tripulados lanzados desde buques en aguas internacionales, la administración sostiene que las tropas estadounidenses no están en riesgo y, por lo tanto, no existen “hostilidades” bajo la definición legal.

Este razonamiento ha sido duramente cuestionado por expertos en seguridad nacional. Brian Finucane, exasesor legal del Departamento de Estado, calificó la afirmación como “descabellada” y advirtió que al ignorar el plazo, el gobierno “estará usurpando la autoridad del Congreso sobre el uso de la fuerza militar”.

Despliegue militar y declaraciones contradictorias

La controversia legal ocurre junto a un masivo despliegue militar en la región. La Armada de EE.UU. ha movilizado ocho buques de guerra al Caribe -aproximadamente 10% de su flota desplegada- además de un submarino, un buque de Operaciones Especiales, y ha realizado sobrevuelos con helicópteros y bombarderos cerca de Venezuela.

El presidente Trump ha hecho declaraciones contradictorias sobre la posible escalada de estas operaciones. Mientras ha afirmado repetidamente que los ataques podrían extenderse a objetivos terrestres, insinuando operaciones en territorio venezolano, el viernes negó estar considerando ataques dentro de Venezuela.

La postura de la administración establece un precedente significativo en la interpretación de los poderes de guerra del ejecutivo, en un contexto de crecientes tensiones con Venezuela y otros países de la región.

 

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