En un evento marcado por el respaldo de líderes de derecha de América Latina, el presidente Donald Trump ha formalizado una nueva “coalición militar” destinada a erradicar los cárteles del narcotráfico que operan en la región. Durante la cumbre “Escudo de las Américas”, celebrada en su resort Trump National Doral, el mandatario enfatizó la necesidad de colaboración de los líderes presentes para confrontar este flagelo que, según dijo, tiene como epicentro a México.
“Hoy nos reunimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los cárteles criminales que asolan nuestra región”, declaró Trump, quien además firmó un decreto para formalizar el acuerdo. En su discurso, el presidente destacó el uso de “fuerza militar letal” como un componente esencial del esfuerzo conjunto, afirmando: “De una vez por todas, nos desharemos de ellos. Necesitamos su ayuda. Solo tienen que decirnos dónde están”.
El evento, que no contó con la participación de países con gobiernos progresistas como México, Brasil y Colombia, buscó fortalecer el liderazgo de Washington en la región y contrarrestar la creciente influencia de China. Entre los asistentes se encontraban mandatarios de países como Panamá, Chile, y El Salvador, quienes compartieron la visión de Trump sobre la lucha contra el narcotráfico.
En su discurso, Trump enfatizó que los cárteles mexicanos están “orquestando mucho derramamiento de sangre y caos en el hemisferio”, reiterando que el Gobierno de Estados Unidos tomará las medidas necesarias para proteger la seguridad nacional y a su pueblo.
La cumbre también abordó temas relativos a la situación en Cuba, con Trump expresando optimismo sobre los cambios que espera para la isla, mientras mantuvo su enfoque en el conflicto con Irán y la creciente influencia de países como China en América Latina.
La iniciativa del “Escudo de las Américas” se presenta como una alternativa a la tradicional Cumbre de las Américas, que ha enfrentado dificultades en los últimos años antes de su inesperada cancelación el año anterior.
Este anuncio llega en un momento de tensión geopolítica para Estados Unidos, que busca reafirmar su papel en la región ante los desafíos emergentes y los cambios políticos que se producen en varios países latinoamericanos.