El príncipe Harry, duque de Sussex, llegó este lunes a los tribunales de justicia londinenses para unirse al proceso judicial que ha puesto en el centro de la polémica a uno de los grupos mediáticos más poderosos del Reino Unido. El hijo menor del rey Carlos III, quien viajó desde su residencia en Estados Unidos, ingresó a pie y sonriente al edificio de la Corte Superior de Justicia, en el centro de Londres, ataviado con un traje oscuro y bajo la atenta mirada de decenas de periodistas.
El duque es uno de los siete destacados demandantes —entre los que figuran la actriz Sadie Frost, el cantante sir Elton John, su esposo David Furnish, la actriz Liz Hurley, Doreen Lawrence (madre de Stephen Lawrence, asesinado por motivos racistas) y el exdiputado Simon Hughes— que acusan a Associated Newspapers Limited (ANL), editora del Daily Mail, el Mail on Sunday y MailOnline, de llevar a cabo una campaña sistemática y prolongada de prácticas ilegales de obtención de información.
Los demandantes sostienen que periodistas y colaboradores del grupo habrían recurrido a métodos ilícitos que vulneraron gravemente su derecho a la privacidad. Entre las acusaciones específicas se incluyen la interceptación de mensajes de voz, la colocación de dispositivos de escucha encubiertos, el engaño para acceder a registros privados (una práctica conocida como ‘blagging’) y la contratación de investigadores privados para obtener información personal de manera fraudulenta.
Associated Newspapers ha rechazado categóricamente todas las acusaciones, defendiendo que su labor periodística “siempre ha sido legal”. El caso, considerado uno de los más mediáticos en la historia legal británica reciente por el perfil de los demandantes, se espera que avance con la declaración testimonial del propio príncipe Harry, prevista para este jueves.
Este juicio representa un nuevo capítulo en la larga batalla legal que el duque de Sussex mantiene contra ciertos sectores de la prensa británica, y se enmarca en un contexto más amplio de escrutinio público sobre las prácticas éticas y los límites del periodismo de investigación en el Reino Unido.