En un contundente discurso pronunciado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Papa León XIV catalogó este jueves la persistencia del hambre en el mundo como un “pecado estructural” y una “afrenta a la dignidad humana”, haciendo un llamado urgente a la acción global para erradicar este flagelo.
Críticas a la desigualdad y convocatoria a la movilización
Durante su intervención con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el Pontífice no utilizó eufemismos al señalar que “el pan que le falta a una mesa es la prueba de la injusticia que sobra en el reparto de la riqueza”. Instó a la comunidad internacional a “movilizar toda energía disponible para que en el mundo no haya nadie que carezca del alimento necesario”, calificando la situación actual como un “fracaso colectivo”.
Cifras que duelen: el rostro humano del hambre
El Sumo Pontífice puso rostro a las estadísticas al recordar que 673 millones de personas se acuestan cada noche con hambre y 2.300 millones no pueden acceder a una alimentación adecuada. “No son cifras, son vidas truncadas”, afirmó con emoción, condenando el sistema global que permite la concentración de la riqueza mientras miles de millones viven en la miseria.
Exigencia de conversión a líderes mundiales
El jerarca católico demandó una “conversión urgente” por parte de los líderes mundiales, subrayando que la erradicación del hambre requiere no solo de soluciones técnicas sino de un cambio profundo en las prioridades globales y en la distribución de los recursos.
La visita del Papa a la FAO y sus declaraciones se producen en un contexto de creciente preocupación por las crisis alimentarias en múltiples regiones del mundo, marcando un posicionamiento firme del Vaticano frente a lo que considera una de las mayores injusticias de nuestro tiempo.