En el marco del Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y África, celebrado en Bogotá, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó las acciones de Estados Unidos en Venezuela y Cuba, calificándolas como “no democráticas”.
Durante su intervención, Lula cuestionó la legitimidad de las intervenciones extranjeras, afirmando: “No es posible, no podemos admitir que los demás piensen que son dueños de nosotros”. El mandatario brasileño instó a reflexionar sobre la falta de fundamento para la invasión de un país a otro, planteando la pregunta de en qué documento internacional permite esa acción.
Lula subrayó que América Latina ha conquistado su soberanía y que los países de la región no deben permitir injerencias en sus asuntos internos. En este sentido, se refirió a la intervención de EE.UU. en Venezuela y el endurecimiento del bloqueo hacia Cuba.
El presidente también expresó su descontento con el funcionamiento de las Naciones Unidas, criticando la pasividad del Consejo de Seguridad frente a conflictos globales. “Lo que vemos en el mundo es la falta total y absoluta de funcionamiento de las Naciones Unidas”, lamentó, añadiendo que los miembros permanentes del Consejo se comportan como si fueran “dueños de los demás países”.
Lula alertó sobre la creciente militarización a nivel global, enfatizando que “todo se soluciona con guerra hoy día”. Se mostró preocupado por la “mayor concentración de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial”, destacando que el año pasado se gastaron 2,7 billones de dólares en armamento mientras 630 millones de personas enfrentan el hambre en el mundo.
El presidente brasileño concluyó su intervención haciendo un llamado a la comunidad internacional para abordar las urgencias de la humanidad, destacando que millones de personas, especialmente mujeres y niños, siguen siendo víctimas de la guerra, careciendo de acceso a educación y derechos básicos como la identidad y la vivienda.
Este firme pronunciamiento de Lula refleja la posición de Brasil ante las dinámicas de poder global y la necesidad de desarrollar un enfoque más equitativo y humano en las relaciones internacionales.