En medio de una creciente crisis económica y energética, China y Rusia han intensificado su apoyo a Cuba frente a la presión del gobierno de Estados Unidos. La reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro ha dejado a la isla caribeña sin su principal suministrador de petróleo, lo que ha generado una situación crítica para la economía cubana.
Cuba, que dependía en gran medida del crudo venezolano para su funcionamiento energético, ha visto un empeoramiento en su situación tras el fin del suministro constante de este recurso vital. Según estimaciones, el petróleo venezolano satisfacía el 30% de las necesidades energéticas cubanas en 2025. El expresidente estadounidense Donald Trump incluso insinuó la posibilidad de “destruir” a Cuba en respuesta a su situación.
En este contexto, China ha dado un paso al frente, anunciando el envío de 90,000 toneladas de arroz, la mayor donación de alimentos recibida por la isla en años, con los primeros cargamentos ya arribando a La Habana. Estas medidas se complementan con una línea de asistencia financiera emergente de 80 millones de dólares, sumándose a los 100 millones otorgados previamente en 2024. En un claro mensaje de apoyo, el gobierno chino ha instado a EE. UU. a poner fin al embargo impuesto sobre Cuba.
Rusia, por su parte, ha optado por gestos simbólicos para mostrar su apoyo. El reciente viaje a la isla del ministro del Interior ruso, Vladímir Kolokóltsev, marcó un momento crucial de reafirmación de lazos entre ambas naciones. Aunque no se anunciaron medidas concretas tras el encuentro con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, este tipo de visitas generan un ambiente de solidaridad y respaldo en tiempos difíciles.
Irán, aunque menos vocal, también se encuentra en una complicada situación debido a las tensiones con EE. UU., pero ha expresado su apoyo a Cuba tras las amenazas estadounidenses en relación con la represión de manifestantes en su propio territorio.
México ha asumido un rol importante como aliado de Cuba, permitiendo el suministro de petróleo a través de su petrolera estatal Pemex. A pesar de las limitaciones en comparación con los envíos venezolanos, esta ayuda ha sido vital para la crisis energética cubana. Recientemente, un buque cargado con 86,000 barriles de combustible arribó a la bahía de La Habana, respaldando la necesidad urgente de recursos de la isla.
La situación en Cuba sigue siendo delicada, y la ayuda internacional de aliados como China y Rusia es crucial para aliviar la escasez de bienes básicos y la inestabilidad económica que enfrenta el país caribeño. Con la presión de EE. UU. persistente, el futuro de Cuba podría depender de cómo sus aliados respondan en los próximos meses.